MI PESO, MI PEDO

Cuando hablo de que mi peso es mi pedo, me refiero a que (a menos de que te haya preguntado específicamente) mi peso solo me concierne a mi y no tienes por que opinar ni comentar sobre él.

“No es en mala Honda pero tienes años yendo al GYM y sigues Gordita … no entiendo algo haces mal” me comentaron una vez. También: “han de ser cambios hormonales x los que no puedes bajar de peso, A lo mejor es el método anticonceptivo que estas utilizando el que te está subiendo de peso, una amiga subió demasiado de peso por las pastillas anticonceptivas que tomaba”.

 

Lo único que quiero gritar a todo el mundo es “mi peso, mi pedo”. No solo para mi, si no para que todos lo escuchen. Me gustaría que en las reuniones familiares hablemos de nuestras vidas y nuestros planes, incluso recordemos momentos juntos… y que no gastemos tiempo hablando de algo tan personal y delicado como el peso. La nueva dieta, el nuevo ejercicio, la nueva forma de perder peso. Al hablar de estas cosas no sabes cómo estás afectando a la persona que te escucha.

 

Como ya lo he dicho en ocasiones pasadas, no me importa que me digan gorda, pero eso no significa que pueden hacer comentarios sobre mi peso. Estoy en todo mi derecho de mantener en privado algo que es tan personal como mi peso. No hay nada más arraigado a nosotros que nuestro cuerpo, este motor del alma, y no debería de ser tema de conversación trivial.

 

Creo que tengo que tomarme un momento para especificar que, obviamente, si un médico necesita hablarte de tu peso, y tener una conversación sobre tus hábitos, es una cosa muy diferente. Me refiero a la costumbre que tenemos como sociedad de hablar del peso de la otra persona: “te vez flaca”, “¿has bajado de peso?”, “te veo la cara más delgada”. Mi peso no está abierto a la opinión popular, y el tuyo tampoco.

 

 

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